P1 S2: Semana 10 Entrega Módulo 2
“En San Rosendo, algunos bordes del tejido urbano, como la esquina estudiada, funcionan como nodos inactivos: sectores con poca actividad pese a su cercanía al río y a una fuerte comunidad.”
Esta observación nace del contraste entre la vida de barrio activa —visible en las relaciones sociales cotidianas— y ciertos sectores desconectados del entorno natural y urbano.
El terreno escogido se ubica precisamente en una esquina poco activa, con visual privilegiada al río Biobío, pero con poca actividad.
La propuesta busca reactivar este punto, integrando la vida comunitaria y el paisaje.
Selección del terreno
Durante el proceso de análisis, prioricé tres criterios:
Relación visual con el río.
Accesibilidad al centro urbano, especialmente pensando en personas mayores.
Potencial de reactivación urbana.
El terreno final trata de una esquina con doble frente, donde una calle secundaria funciona casi como un sendero peatonal.
El sector se encuentra con baja actividad, pero es un “nodo inactivo”, un punto urbano apagado, pero con gran potencial de conexión con el entorno.
Luego, la idea conceptual nace a partir de la observación y el análisis, surge la idea de articulación comunitaria.
“Un espacio central jerarquizado que funciona como articulador del conjunto, organizándolos de forma radial y generando aberturas hacia las vistas”
El proyecto se organiza en volúmenes habitacionales organizados en torno a un espacio común jerarquizado, que actúa como núcleo comunitario. La disposición radial de los volúmenes refuerza la centralidad del espacio común, mientras que el negocio en la esquina actúa como elemento urbano activo, integrando lo doméstico con lo público.
Para organizar y ordenar el proyecto primero identifiqué el terreno con condición de esquina y relación visual con el río Biobío. El emplazamiento aprovecha esta condición, incorporando vistas hacia el río, siendo elemento natural predominante del paisaje. además, también busqué integrar las variables climáticas del lugar como los vientos del sur y el asoleamiento norte para orientar los espacios de manera óptima.
La organización del programa se estructura mediante la calle principal, ordenando lo público, común y privado. Este orden permite separar las áreas habitacionales de los espacios de servicio y comercio, generando relaciones visuales y funcionales entre ellos.
Se crea un espacio común jerarquizado que se convierte en el núcleo del conjunto, articulando volúmenes en torno a un espacio común central teniendo un orden radial que permite separar las áreas habitacionales de los espacios de servicio y comercio.
El volumen central se eleva en altura permitiendo que esta diferencia de altura cree aberturas que faciliten la entrada de luz y ventilación natural, Estos se abren hacia el norte y el este para captar la luz solar, mientras que las aberturas estratégicamente dispuestas en la en la fachada sur potencian la conexión visual con el entorno, cerrándose parcialmente para protegerse del viento predominante.
La condición de esquina que posee el terreno permite la integración urbana y activación del nodo. El negocio ubicado en la esquina funciona como un punto de encuentro con el barrio, Este elemento permite una relación directa entre la vivienda colectiva y la vida cotidiana del sector, reforzando el sentido comunitario.
Este proyecto fue un total desafío, aunque en la entrega final quedaron aspectos por mejorar, el este proceso me permitió comprender cómo la arquitectura puede actuar como mediadora entre lo privado y lo urbano, permitiendo reactivar la vida comunitaria a través de espacios integrados, abiertos, compartidos y en diálogo con el contexto que los rodea, en relación constante con el paisaje.
Bueno eso, ¡nos vemos en el próximo blog!

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