Esta semana no fue la mejor, hubo varios acontecimientos que, por lo general, son cosas que uno no puede controlar. Fueron días en que tuve que desconectarme un poco de la universidad y poner mucha de mi mente y energía en eso, pero al final el mundo no se detiene por nadie y, al igual que todos, hay que seguir avanzando. No hay mucho que decir de esta semana. Las clases de Taller comenzaron con una cápsula que servía como preparación para lo que será la salida a terreno en Tumbes. Esta cápsula trataba principalmente sobre el análisis urbano, ya que hay varios aspectos que considerar antes de analizar un lugar. Tener una estructura clara ayuda bastante a organizar la información, tanto para interiorizarla como para plasmarla en el papel. Comenzando con un análisis histórico del lugar, ya que esto permite entender más a fondo sus raíces. Además, ayuda a visualizar cómo fue su crecimiento urbano a lo largo del tiempo. Algo interesante a considerar también es el tejido urbano, la huella, los espacios públicos y la infraestructura. Todos estos elementos nos van a permitir comprender el lugar a mayor profundidad.
Luego formamos grupos en los cuales a cada uno le tocaba analizar un tema, a nosotros nos tocó el contexto territorial, el cual consiste en reconocer los riesgos naturales y antrópicos, la geografía y cualquier tipo de contaminación presente en el lugar.
Ya para la salida a terreno, fue una salida muy bonita en muchos aspectos, fue difícil de llegar por las condiciones del terreno en el sector de tumbes, al mismo bus le costó subir y luego bajar los caminos empinados, pero la experiencia ya en la caleta fue muy bonita, los paisajes que se muestran tanto hacia el mar como los cerros son digno de fotografiar.
Nosotros particularmente fuimos primero a preguntar y recorrer la villa que se encuentra arriba en los cerros, ya que si íbamos en la tarde nos iba a dar más flojera y también ya íbamos a estar más cansados. Por suerte pudimos preguntarle a la misma junta de vecinos que estaba justo en reunión, nos contaron que realmente no tenían mucha conexión con la junta de vecinos de la caleta y que cada sector se las arreglaba por separado, aunque de igual forma muchos de los pescadores que trabajan en el mar viven también en la villa. cabe destacar que las viviendas que se encuentran en ese sector son casas construidas después del terremoto, por lo que son viviendas sociales que fueron designadas a gente que perdieron absolutamente todos, particularmente son gente de otras 3 caletas más al norte, las cuales fueron trasladas. Una cosa importante que nos mencionaron es que al tener una única ruta se les dificulta el descender a la caleta, ya que el camino es muy peligroso, tanto que muchos habitantes en especial adultos mayores solo bajan cuando es estrictamente necesario, por lo que estaban intentando proponer una nueva calle que conecte la villa con la calle principal que conduce a tumbes.
Ya en la caleta como tal, reconocimos varias viviendas construidas para soportar tsunamis e inundaciones, sobre todo al norte de la caleta, donde se encuentra gran presencia de estas. Las demás viviendas o construcciones son hechas por la misma gente, que ha podido salir adelante después del terremoto. Muchas de esas casas terminaron siendo restaurantes o lugares para ir a comer, los cuales se extienden hacia el sur y se mezclan con las viviendas sociales.
En nuestra caminata logramos conversar con don Luis, que nos relataba su historia de vida en la caleta, nos cuenta que ellos viven exclusivamente de la pesca artesanal y que los inviernos son difíciles para ellos, el viento norte se hace notar, las lluvias son intensas, la pesca es mala y les afecta en su economía.
La zona más plana que encontramos fue la costa, ya que tumbes contiene mucho relieve y las pendientes son muy inclinadas, tanto que las viviendas tienen que situarse en las quebradas, estando en constante peligro de deslizamiento de tierra y una gran exposición al escurrimiento de las lluvias.
Tumbes es una caleta llena de vida y esfuerzo, donde la gente ha aprendido a convivir con la pendiente, el viento y el mar. Las casas se aferran a los cerros y la costa se vuelve un lugar de encuentro, mezclando viviendas y restaurantes que nacieron del puro esfuerzo. A pesar de los riesgos y las carencias, la comunidad se mantiene fuerte, viviendo de la pesca y de su propia historia. Caminar por Tumbes es ver cómo la vida se adapta y sigue, siempre de frente al mar.
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